Fracking In California Under Spotlight As Some Local Municipalities Issue Bans

El proceso iniciado por la “revolución del shale” y la notoria caída en el precio del petróleo de este año, tiene consecuencias que exceden largamente a la Argentina.

Introducción: Argentina, el fracking y el mundo.

Un beneficiario clave es EEUU. En efecto, luego de diez años de centralidad del Medio Oriente en su política exterior, las nuevas condiciones parecen anunciar la continuidad del repliegue estratégico norteamericano hacia el Pacífico. Sin duda, existen complicaciones en este aspecto. El Estado Islámico sigue siendo una fuerza militar operativa que no deja de provocar a Occidente. China ha demostrado su voluntad de ejercer mayor influencia en su espacio marítimo circundante, lo cual crea rispideces con sus vecinos. Arabia Saudita posee la capacidad para aumentar su producción, deprimiendo aún más los precios y generando así fuertes presiones sobre los actuales proyectos de fracking. De todas formas, el anunciado (pero no cierto) autoabastecimiento energético y la recuperación económica norteamericana abren la posibilidad de una política exterior más dinámica que en los últimos años.
 
Para la mayoría de los países en desarrollo, el fin de los programas de estímulo de los Estados Unidos y la caída de los precios de los commodities suponen grandes desafíos. En particular, las perspectivas de bajo crecimiento económico global, parecen poner a América Latina en una situación en la cual el pujante desempeño del período 2002-2008 y 2010-11 parecen un lejano recuerdo. Este nuevo panorama acentúa la necesidad de aplicar políticas conducentes en pos del desarrollo: ante un escenario externo más sombrío, la atención recae sobre los esfuerzos que puedan hacerse en el plano interno.
 
Existe actualmente un consenso optimista respecto de las posibilidades argentinas en el mediano plazo. A pesar de que tal vez estemos sobre el final del período de excesiva liquidez internacional y crédito barato iniciado en 2009-10, la vuelta a los mercados financieros internacionales es una buena noticia luego de años de crecimiento sostenido por recursos propios. Si la misma se concreta en enero de 2015, o a partir de 2016, resulta anecdótico en una mirada de largo plazo. La cuestión clave es cómo redefinir nuestro lugar en el mundo a partir de la solución de los conflictos externos pendientes (“fondos buitres”, Club de París, demandas en la OMC, etc.) y contando con ese enorme activo que representa Vaca Muerta.
 
Lamentablemente, ante estos dilemas solemos confundir las herramientas con los fines, y pensar que un panorama externo más despejado y los nuevos recursos harán el trabajo por nosotros. Desde ya que no. Es absolutamente necesario tener una visión realista de las principales tendencias globales y los propios recursos, para plantear y sostener en el tiempo una inserción internacional acorde a un proyecto de desarrollo económico concebido democráticamente.
 
Proclives al cortoplacismo (¿Cuánto va a valer el dólar mañana?, ¿Quién tiene más chances para 2015?, etc.) omitimos las preguntas cruciales, aquellas de las que nadie tiene la verdad última pero que resulta imprescindible plantear, y entre las cuales las cuestiones internacionales parecen siempre ocupar un lugar marginal. Sin ánimo de ser exhaustivos podríamos recordar algunas: ¿Cómo reformar o profundizar  el Mercosur?, ¿Qué papel le cabe al Estado en los procesos de desarrollo? ¿Cómo generar un proceso de industrialización acorde a nuestras condiciones que agregue valor genuinamente? ¿Cómo superar en el largo plazo la restricción externa de divisas? ¿Cómo hacer que la estructura económica saque el mejor provecho de la inversión en ciencia y tecnología?, entre otras. Son cuestiones cruciales que exigen un debate democrático acerca del tipo del mundo y de país en el que queremos vivir en 5, 10 o 15 años. Aunque bueno, para no parecer demasiado severos: reconozcamos también que son cuestiones más fáciles de resolver cuando se cuenta con acceso a los mercados y autoabastecimiento energético.

 

La búsqueda del autoabastecimiento energético…

El autoabastecimiento es una meta que obligadamente debemos perseguir para dar solución al costoso problema del déficit energético. Argentina gastó alrededor de 14.000 millones de dólares en compras de distintos tipos de combustibles líquidos en el 2013, siguiendo una tendencia difícil de revertir.

Balance comercial energético

Es entendible entonces que el Gobierno haya decidido en algún momento hacer algo, ya que la actual situación resulta muy costosa y perjudica nuestra soberanía energética. Argentina ocupa el segundo lugar en la cantidad de recursos técnicamente recuperables de Shale Gas (luego de China) y el cuarto lugar en la cantidad de recursos técnicamente recuperables de Shale Oil (luego de Rusia, EEUU y China). Estos números equivalen a multiplicar por 30 las reservas actuales de gas del país y por 9 las de petróleo. Toda esta cantidad de combustibles podría abastecer al país por 400 años aproximadamente. Es por esto que las formaciones Vaca Muerta y Los Molles son consideradas el “santo grial” para lograr el autoabastecimiento, exportar excedentes y conseguir acceso a los mercados internacionales. Actualmente, ambas formaciones se encuentran en etapa piloto.

…y sus desafíos

Sin embargo, para que el recurso se pueda recuperar de manera económica, se debe tener en cuenta:

  1. el costo de perforación y terminación
  2. la productividad de los pozos
  3. precio de mercado de los Hidrocarburos
El costo de perforación y terminación de pozos para reservorios no convencionales es muy superior respecto al de los pozos convencionales. La productividad de cada pozo de shale a lo largo del tiempo decrece sensiblemente respecto del convencional, lo que requiere realizar más pozos para extraer la misma cantidad de recurso. El precio de mercado internacional de crudo posee actualmente una tendencia bajista, dando lugar a que se plantee el interrogante: ¿cuál es precio mínimo que hace viable la explotación del shale? Y ésta última variable otorga gran incertidumbre para un proyecto de largo plazo como lo es éste.
Entonces, suponiendo que éstas tres variables jueguen a nuestro favor, vale hacerse la pregunta: ¿cuándo alcanzará Argentina el autoabastecimiento energético? El Comité Argentino del Consejo Mundial de la Energía (CACME) estima razonablemente que el desarrollo completo del Shale Oil y el Shale Gas permitirían reemplazar completamente las importaciones de GNL (Gas Natural Licuado) en el 2030, si la demanda sigue creciendo al paso actual. Por otro lado, y esto es muy interesante, si se aplicaran políticas de eficiencia energética que permitieran reducir la demanda de energía en un 15%, el tan deseado autoabastecimiento energético podría alcanzarse en el 2021 a un costo mucho menor que en el otro caso. Pero para lograr esto hace falta coordinación, instrumentación y continuación de políticas de distintos sectores de gobierno, y ese es el mayor desafío.
 
Estos aspectos mencionados acerca de la “revolución del shale” son tan sólo la punta del iceberg de la cuestión política y económica. ¿qué hay para decir acerca de la cuestión estratégica de largo plazo de desarrollar un recurso que es ambientalmente insostenible? ¿el desarrollo de la actividad sobre tierras de Pueblos Originarios? ¿la ampliamente expuesta cuestión ambiental? ¿existen otras opciones para alcanzar el autoabastecimiento energético? ¿dónde va a estar el mundo en 10 años? La única constante es el cambio, y hoy día los cambios se aceleran. La tecnología se desarrolla exponencialmente e impacta en todos los órdenes de la vida, no es desacabellado pensar en que pueda haber un gamechanger (nueva tecnología o “cisne negro“) que cambie el juego de la energía rotundamente. Como alguna vez dijo el jeque saudí Ahmed Yamaní: “La Edad de Piedra se acabó y no por falta de piedras, y pronto también se acabará la Edad del Petróleo, y no por falta de petróleo”. Desde DUNITAR vamos a abordar estos temas en otros artículos, pero dejamos aquí introducida esta problemática tan resonante para nuestro país y para el mundo.

 
Artículo escrito conjuntamente por Santiago Dunne y Franco A. Tarducci.
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Franco A. Tarducci

Licenciado en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario. Actualmente cursando estudios de Maestría en Finanzas en la misma Universidad. Me interesan los asuntos internacionales, las cuestiones económicas y las problemáticas de las ciencias sociales en general.

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4 Comments

  1. […] Pico del petróleo. Aquí es donde el problema empieza a adquirir una dimensión preocupante. El sustento de nuestra civilización depende de un recurso finito que ya está empezando a mostrar síntomas de agotamiento. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) reconoció sutilmente en su World Energy Outlook del 2010 y 2012 que la producción de petróleo convencional alcanzó un pico en el año 2005/2006, a partir de allí, será siempre menor, lo cual dificulta para seguir el paso de la demanda creciente. Según este informe, los pronósticos de crecimiento sostenido de la oferta se sustentan principalmente en “campos conocidos aún por desarrollar”, “campos aún por descubrir” y en Líquidos del Gas Natural. El reciente crecimiento observado en el volumen producido se debe a los hidrocarburos provenientes de yacimientos no convencionales, principalmente el Shale Oil y las Tar sands, no al petróleo convencional. Como sucede con cada recurso, primero obtenemos el petróleo de mejor calidad y el más accesible. A medida que lo vamos agotando, debemos incurrir en mayor esfuerzo (energía) y mayores costos para obtener una nueva unidad del mismo. La ley de los rendimientos decrecientes opera sin remordimientos, por lo que la era del petróleo abundante y barato está llegando a su fin (ver en DUNITAR “Argentina, el fracking y el mundo“). […]

  2. […] Finalmente, y con los números sobre la mesa, el fatídico panorama que se había pronosticado para los precios de los commodities en 2014, pareciese haberse cumplido y en algunos casos con creces. Tan solo la carne aparece con un saldo positivo del orden del 30 %. Luego, el resto de los activos aquí reflejados cerraron 2014 con pérdidas. Con rendimientos negativos del 1,82 %, 2,64 % y 6,26 % para el oro, el trigo y el maíz respectivamente muchas inversiones, en particular aquellas ligadas a la actividad agropecuaria y agroindustrial vieron caer con fuerza sus proyecciones e incluso poniendo en riesgo su día a día. Luego aparece la soja, fundamental para la economía nacional, la cual cerró el año por debajo no sólo de los U$D 400, sino  por debajo de los U$D 375, registrando un retroceso del 21 % en el año. La conclusión respecto de las commodities agrícolas arroja una realidad más bien preocupante y sin un horizonte del todo claro hacía donde se dirige. Este precedente será fundamental a la hora de sentarse a analizar y estudiar posibles inversiones dentro de ese ámbito para el año que recién comienza. Por último, y no menos importante, aparece el petróleo. El mismo se convirtió en el actor principal de la economía mundial durante el último mes y medio, donde con un barril por debajo de los U$D 55, la incertidumbre alcanza verdaderamente una magnitud incalculable. El caso argentino sufre cierta ambigüedad al respecto: la conveniencia por la reducción del costo de un material importado versus la posibilidad de explotar los yacimientos de Vaca Muerta. […]

  3. Fenomenal artículo, y muy interesante la visión desde el punto de vista Argentino. Evidentemente la componente de incertidumbre del fracking es mucha y en muchas áreas. Además me gustaría añadir la viabilidad económica del mismo, con o sin incertidumbres…. ¿Tenéis la respuesta a vuestra pregunta: “¿Cuál es el precio mínimo que hace viable la explotación del shale?”?.

    Un placer el poder leeros, todo un descubrimiento.

    • Muchas gracias Fernando! Creo que ni siquiera Miguel Galuccio, CEO de YPF, tiene la respuesta a esta pregunta del precio mínimo, y sin lugar a dudas, si tal precio mínimo existe, será diferente para cada país. Tenemos intenciones de publicar un artículo sobre eso en el 2015. Por otro lado, que un país como el nuestro, con posibilidades de desarrollar todos los tipos de energías renovables por la alta calidad de los recursos encontrados a lo largo y lo ancho de nuestro territorio, decida ir por el camino del shale, demuestra la falta de visión estratégica de nuestros dirigente. Un abrazo!

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